Lorena Vega: “Cuando el público ve ‘Imprenteros’ piensa sobre su propia vida”

"Cuando el público ve la obra piensa sobre su propia vida, sus vínculos, sus trabajos, sus pasiones, sus aciertos y desaciertos, y son cosas que nos comparten a la salida"

“Cuando el público ve la obra piensa sobre su propia vida, sus vínculos, sus trabajos, sus pasiones, sus aciertos y desaciertos, y son cosas que nos comparten a la salida”

“Imprenteros”, obra escrita y protagonizada por Lorena Vega que se convirtió en un clásico de la cartelera porteña desde su estreno en 2019, a partir de una historia familiar que tiene como eje la imprenta de su padre fallecido, se presenta los viernes a las 22.30 en el porteño teatro Metropolitan, mientras se prepara la publicación de un libro y una película documental basados en ella.

“Cuando el público ve la obra piensa sobre su propia vida, sus vínculos, sus trabajos, sus pasiones, sus aciertos y desaciertos, y son cosas que nos comparten a la salida”, contó Vega en diálogo con Télam. La pieza visita una época de la Argentina a través de la historia de tres hermanos y un lugar perdido: una imprenta del conurbano bonaerense donde se criaron rodeados de papeles, tintas y guillotinas.

Para reconstruir las situaciones que llevaron a la desaparición de esa histórica imprenta, la artista apela a fotografías, registros sonoros y videos familiares, entre otros recursos, y cuenta su propia historia junto a sus hermanos (Sergio y Federico) y a otros actores en escena.

“Imprenteros” nació en el marco del ciclo “Familias del Rojas” y a partir de allí Vega decidió seguir la línea paterna del oficio gráfico en el armado de una obra que en principio tenía destino de cuatro únicas funciones y que a raíz de su éxito -ya fue vista por más de 10.000 personas- continúa en escena y se prepara para llegar al libro, a través de Documenta Escénicas, y al cine documental, con dirección de la misma autora y del cineasta Gonzalo Zapico, su pareja.

“Creo que las tres disciplinas (el teatro, el libro y el documental) tienen un enfoque documental acerca de nuestra historia familiar como un relato puntual de una familia de la clase obrera argentina”, expresó Vega.

Si bien cada lenguaje tiene su particularidad, la autora expresó que los tres coinciden en que “se va a tratar de un grupo de trabajadores y trabajadoras de las artes escénicas y de la industria gráfica llevando adelante un proceso de poner en primera voz, en voz propia, la experiencia de una vida familiar y laboral”.

"Imprenteros", obra escrita y protagonizada por Lorena Vega que se convirtió en un clásico de la cartelera porteña.

“Imprenteros”, obra escrita y protagonizada por Lorena Vega que se convirtió en un clásico de la cartelera porteña.

Télam ¿Cómo vivís el suceso y la identificación que genera “Imprenteros”?
Lorena Vega: Lo vivo con sorpresa, con emoción y con prudencia. Me parece importante el encuentro que se da en cada presentación entre quienes la hacemos. Lo siento como una ceremonia. El teatro es una ceremonia, pero en particular acá nosotros también hacemos chistes con que es la misa, porque alguien que vino muchas veces a ver la obra dijo que era como ir a misa. Es un momento de reencuentro, de parar un poco la velocidad de nuestra vida cotidiana y pensar más profundamente hacia adentro. Y algo de eso, evidentemente, le pasa también al público. Antes de la pandemia había charlas y la gente nos contaba sus historias. Esa es la felicidad que me da hacer este trabajo y esa es la parte que me gusta vivir de la obra.

T: ¿Cómo surgió la necesidad de contar esta historia que refleja una época, donde aparecen temas como los oficios y la familia?
LV: Yendo a lo profundo, creo que la necesidad era de dar lugar a mi mirada, a mi voz. Estamos en un momento donde la voz femenina está tomando más espacios, se está haciendo escuchar y todavía tiene mucho por recorrer y en ese sentido me parece que “Imprenteros” no escapa a eso y que yo soy parte de ese movimiento. Creo que es algo que dentro mío tiene mucho tiempo de elaboración, seguramente sin darme cuenta, y que llegó el momento donde en el territorio donde más me desarrollo, que es el escenario, el teatro, las artes escénicas, puede encontrar las herramientas para articular un discurso que me representara, que pudiera poner en acto lo que siento y lo que pienso.

T:¿Cómo surge la idea de llevarla al teatro y luego al libro y al cine?
LV: La necesidad de llevar mi historia al teatro es un poco casual. Está más impulsada por algo formal que fue la invitación a participar del ciclo del Rojas por parte de Maruja Bustamante. Una vez que la obra existió, apareció la idea de hacer el libro. Muchas veces las obras de teatro se traducen en libros. Se hacen ediciones donde está el texto de la obra. En nuestro caso nos parecía que era una ironía que llamándose “Imprenteros” no tenga su correspondencia impresa en libro. Por eso pensamos en hacerlo, incluir las fotos que se ven en la obra, porque es una obra que reflexiona y relata mucho a partir del archivo fotográfico y al encontrarnos con la directora de Documenta Escénicas, Gabriela Halac, el proyecto de libro comenzó a crecer y es en eso en lo que estamos trabajando. Pasar a la pantalla grande no es estrictamente pasar el relato que se ve en el teatro en vivo ni tampoco lo que va a estar editado en el libro, sino que es un documental que registra cómo se elabora el libro de “Imprenteros” a lo largo del tiempo, incluido en un proceso de pandemia.

T: ¿Dónde radican las principales diferencias de contar esta historia en los distintos lenguajes?
LV: Cada uno de esos lenguajes va a narrar diferentes arcos de la historia. En la obra de teatro se cuenta mi historia y mi vínculo con la imprenta familiar. En el libro se cuenta algo que excede a la imprenta familiar, que es mucho más grande que eso, que es la relación con los oficios artesanales, tanto escénicos como gráficos, y cómo eso puede modificar la vida de las personas. Y en el caso del documental es el registro de un proceso artístico, y también ligado con el oficio gráfico, por llevar adelante un material literario autobiográfico que se origina en una obra de teatro. Es decir, una cadena, una especie de ‘mamushka’ donde una cosa va impulsando a la otra.

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