Este hombre puede acabar con la tecnología de reconocimiento facial en Estados Unidos

Denuncian el arresto injusto que sufrió su cliente y reclaman también que se prohíba el uso de esta tecnología, que cruza de forma automática las imágenes

Se trata de Robert Julian-Borchak Williams que fue detenido el 9 de enero de 2020 tras llegar del trabajo a su casa en el barrio residencial de Farmington Hill, a las afueras de Detroit.

Dos agentes le preguntaron su nombre y, tras mostrarle una orden de arresto, le esposaron y se lo llevaron.

Lo soltaron 18 horas después: los dos detectives que le interrogaron comprobaron que Williams no se parecía a quien había robado unos relojes de lujo en una tienda del centro.

Cuando le mostraron la foto del sospechoso, se la puso al lado de la cara y le dijo al agente: “Este no soy yo. Espero que no piensen que todos los negros somos iguales”. Los dos policías se miraron y luego uno le replicó: “El ordenador dice que es usted”.

El ordenador falló

El sistema de reconocimiento facial empleado por el Departamento de Policía de Detroit (DPD) cruzó una imagen tomada por la cámara de seguridad del establecimiento con su base de datos.

Saltó una coincidencia: la foto del carnet de conducir de Williams. Ambas personas son negras y corpulentas.

“Podían haber llevado la foto consigo, mirarla antes de detenerme e irse. No lo hicieron”, se lamenta en un vídeo difundido por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU).

Piden que se prohíba el uso de la tecnología de reconocimiento facial

Pidió ayuda para que su caso no quedara impune

Inmediatamente elevaron una queja a la policía. Ante la falta de respuesta, la ACLU, junto con la la Iniciativa de Litigio de Derechos Civiles (CRLI) de la Universidad de Michigan, presentaron hace dos semanas una demanda contra el Departamento de Policía de Detroit.

No solo denuncian el arresto injusto que sufrió su cliente: reclaman también que se prohíba el uso de esta tecnología, que cruza de forma automática las imágenes que toma de ciudadanos en lugares públicos con bases de datos de sospechosos. Si los tribunales les dan la razón podría prender la chispa que acabe dinamitando los sistemas de reconocimiento facial en el resto del país.

El de Williams, que hizo público The New York Times el pasado verano, es el primer caso conocido en EE UU de detención irregular por el uso defectuoso de un algoritmo de reconocimiento facial. Desde entonces ha habido al menos dos más, siempre con personas negras como protagonistas. Uno de ellos también en Detroit y con el agravante de que al joven al que se detuvo por robar un móvil, a diferencia del infractor real, tiene el cuerpo y hasta la cara llena de tatuajes, lo que hace todavía más evidente el error.

“Por los indicios que tenemos, creemos que hay incontables casos similares en los que incluso sus abogados defensores no tienen ni idea de que esta tecnología se usó contra ellos”, explica por videollamada Deborah Won, una de las abogadas del equipo que asesora a Williams.

Su cliente, de hecho, se enteró de manera fortuita de que fue un algoritmo quien ordenó su detención: si no llega a ser por el comentario del agente en la sala de interrogatorios, Williams hubiera creído sufrir un caso de mala praxis policial como tantos otros.

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