21/05/2024

La cocarda que tiene hoy en su haber la República Argentina de “ser un país libre de Fiebre Aftosa (FA)”, un estándar recuperado en 2003 luego del último brote del año 2001, además de garantizar ganados sanos y carne de exportación de calidad y estándar internacional; a la vez exhibe el impacto de la ciencia argentina, porque se llegó a la meta debido a la reinstauración de los planes de vacunación antiaftosa.

El debate en torno a la producción y venta de la vacuna contra la FA disponible en la Argentina se actualizó cuando el jefe de la Unidad Transitoria para la Desregulación de la Economía del Gobierno nacional, Federico Sturzenegger, aseguró en declaraciones al canal TN que “la vacuna contra la aftosa del ganado no se puede importar, eso quiere decir que el mercado local es muy chiquito y que el precio de la vacuna de la aftosa en Argentina es 5 veces más alto que el precio internacional”. Entonces, para Sturzenegger “quienes producen esta vacuna, según el cálculo que yo hago, en los últimos 20 años se llevaron 2.000 millones de dólares”.

Luego de que en el territorio argentino surgieron diferentes proyectos de empresas de salud animal que intentaron producir vacuna antiaftosa en el país, debido a la complejidad de los requerimientos de calidad y bioseguridad, los dos laboratorios que afrontaron las necesidades de inversiones y adecuación tecnológica, y que permanecen habilitados y abastecen de vacuna antiaftosa al país y al mundo hasta hoy son el Centro de Diagnóstico Veterinario (CDV), de capitales argentinos y chilenos, y que también le produce a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA); y Biogénesis Bagó, propiedad al 50% entre las familias Sigman y Bagó, que lideran con su terapéutica innovadora de cuatro cepas el mercado local y global.

En la Argentina la vacuna antiaftosa tetravalente de Biogénesis Bagó se vende a dos dólares colocada en el animal vivo -entre 1.800 y 2.000 pesos- versus USD 0,70 de la vacuna de 2 cepas, que se aplica en el resto de la región, en países como Uruguay y Brasil.

El estatus sanitario de Argentina es el que le permite hoy proyectar las exportaciones de carnes a los mercados de alto valor y tanto el Servicio de Sanidad Animal (SENASA), como la industria pharma y de salud animal y los entes sanitarios desarrollan un rol clave para mantener ese estatus.

Ahora bien, entre muchas preguntas sobre el tema que quedan repiqueteando, vamos por la primera: ¿Por qué en la Argentina se aplica una vacuna tetravalente y en el resto de la región una bivalente, lo que genera un lógico impacto en el precio?

Una de las mentes brillantes detrás de la vacuna de Biogénesis Bagó es el médico veterinario Rodolfo Bellinzoni. Consultado por Infobae, el director de operaciones e innovación en Biogénesis Bagó puso blanco sobre negro la cuestión de las cepas alrededor de la vacuna contra FA hecha en Argentina.

“En función de cada escenario se definen los mejores componentes que debe tener la vacuna para proteger más y mejor. Para entender cuál es la vacuna que se usa hoy en Argentina, se debe saber, en primer lugar, que en el año 2001 cuando hubo brotes de aftosa en el Cono Sur de Sudamérica, con Argentina como uno de los principales afectados, aquí circuló en forma muy intensa el virus A2001. Los trabajos que hicieron los grupos científicos del CONICET, INTA y sobre todo SENASA, definieron y descubrieron que la vacuna que tenía el componente del A2001 protegía mucho más rápido y con una única dosis a la infección por ese virus, cuando con la vacuna con el A24 había que revacunar para tener la certeza de estar protegido”.

A los animales adultos se los vacuna una vez y a los chicos dos veces. De esta manera Argentina requiere 70 millones de dosis por año.

Fuentes del organismo estatal SENASA confirmaron a Infobae que se exige que la vacuna tenga la cepa especial que es la A2001, que es la que contiene la vacuna tetravalente en Argentina.

La vacuna tetravalente antiaftosa siempre costó lo mismo: un kilo de novillo en pie. Hoy cuesta entre 1500 y 2000 pesos. La variación de precios con otros países radica en el tipo de vacuna. La probada en el país es contra 4 cepas y el precio final es con aplicación.

Eslabones fundamentales

Lo primero que señalan desde Biogénesis Bagó a Infobae es que “se están comparando mal los costos con otros países, como Uruguay y Brasil. En esos países se vende la vacuna sin colocación en el animal y sin costos logísticos, por eso parece más barata”.

Biogénesis Bagó exporta a todo el mundo y compite contra los laboratorios más importantes en todos los continentes, como Zoetis -la división animal de de Pfizer- y también con la alemana Boehringer Ingelheim, entre otros.

Desde el laboratorio indicaron que la vacuna que hoy se está aplicando en la primera campaña de 2024 fue vendida por los laboratorios mayormente entre noviembre y enero 2024 a 550 pesos aproximadamente, con un dólar que para la cobranza (promedio 40 días de plazo) estuvo alrededor de los 850 pesos (USD 0.65); un número que está muy lejos de lo que menciona Sturzenegger, “de ninguna manera es 5 veces más que otros países de la región”.

Y aclararon a Infobae que “el ingreso de nuevos proveedores de vacuna anti aftosa, tanto locales como extranjeros es algo que está contemplado en la Ley vigente 24.305 (programa de lucha contra la fiebre aftosa)”.

La cantidad de ganado bovino en el mercado argentino es de 52 millones de cabezas en el país, lo que implica un estimado de que las exportaciones de carne en la Argentina llegan a USD 3 mil millones de dólares por año. Teniendo en cuenta que cada cabeza de ganado se calcula en un valor promedio de USD 1.000, el valor aproximado del ganado vivo (animal vivo y parado) es de 50 mil millones de dólares.

Definiciones sobre una vacuna importante

La vacuna contra la fiebre aftosa es una de las principales estrategias de prevención que permite mantener una situación epidemiológica estable de esta enfermedad en los diferentes países. Esta acción indispensable permite mantener el estatus zoosanitario reconocido internacionalmente.

Argentina es un país libre de aftosa y en ese marco la autoridad sanitaria SENASA divide el territorio en dos zonas: una zona del sur que es libre de fiebre aftosa sin vacunación y una centro norte que es libre de FA con vacunación. Con estos protocolos se asegura que Argentina sea libre de esta enfermedad y abre los mercados a la exportación.

Si se rompe algún eslabón de la cadena sanitaria, los mercados dejan de comprar y cae el precio de la hacienda.

La fiebre aftosa es una enfermedad vírica aguda y altamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida como cerdos, ovejas y cabras, y que tiene un gran impacto en la producción ganadera y el comercio de productos de origen animal.

El virus pertenece a la familia Picornaviridae y presenta siete serotipos, aunque uno de ellos, el serotipo C, se considera erradicado. La enfermedad se propaga mediante contacto directo entre animales infectados o de forma indirecta a través de personas, vehículos y objetos que hayan estado en contacto con animales infectados.

Cada país define las cepas que incluye en la vacuna anti aftosa de acuerdo a la situación epidemiológica del país y de la región y de los lugares que considere de riesgo.

Argentina cuenta con una reserva estratégica de antígenos para prevenir eventuales emergencias en países como Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur y Taiwán. Es uno de los únicos sitios a nivel global que presta este servicio completo, producción y comercialización de vacunas como de conservación de antígenos.

Eso le otorga un gran prestigio a nivel científico global a la ciencia argentina, a su industria y al laboratorio de referencia internacional de fiebre aftosa para la Organización Mundial de la Salud Animal (OMSA) de SENASA. Hay que señalar que hoy la única vacuna aprobada por SENASA, es la tetravalente de Biogenesis-Bagó.

En 1998 en Argentina se interrumpe la vacunación y se constituye un banco de antígenos y vacunas como reserva para actuar en emergencia y sólo queda operativa en el país la planta de Biogénesis Bagó.

En el año 2000-2001, ante la reintroducción de la FA en la región del “cono sur”, se implementa un plan de vacunación de emergencia para Argentina y Uruguay. Allí, la industria argentina fue proveedor y soporte para abastecer de la cantidad de vacunas necesarias para atender esa emergencia, logrando producir 120 millones de dosis que fueron aplicadas en un período de 6 meses, cumpliendo con todas las normas de bioseguridad y calidad de nivel internacional, asumiendo el esfuerzo industrial enorme y trabajando codo a codo con el complejo científico argentino especializado en fiebre aftosa, CEVAN–CONICET–INTA–SENASA.
Argentina logró controlar la FA en menos de un año y pudo recobrar el estatus sanitario que permitió a la ganadería argentina volver a los mercados internacionales en 2003.

La inversión para montar una planta de vacuna de fiebre aftosa es alta: se calcula alrededor de USD 100 millones, y lo demuestra un dato de la realidad: solo existen 30 plantas en el mundo.

El médico veterinario Bellinzoni remarcó a Infobae, “debería darnos orgullo contar con uno de los 30 laboratorios cona jerarquía internacional, que se quedó en 2001 a producir cuando todos los demás se fueron. Fue fundamental para frenar el último brote grande de aftosa y posibilitó la sanidad necesaria para que la Argentina pueda exportar 3 mil millones de dólares de carne”.

“Argentina definió con las autoridades que la industria incluyera esta cepa A2001 del virus en la vacuna. Así empezamos con la vacuna que tenía el virus O1 Campos, A24 y se le agregó el A2001. Más tarde, en 2004, hubo un brote de virus tipo C en Amazonas, en Brasil, en cuatro lugares diferentes de Amazonas, y se definió desde SENASA un alerta para incluir el tipo C en la vacuna para prevenirse ante cualquier emergencia”.

En el caso del virus C, en el resto de los países de Sudamérica no se utiliza en la vacuna. Argentina lo sigue utilizando porque el SENASA hizo un análisis de riesgo hace algunos años para definir si era oportuno o no retirar el virus tipo C, y en ese momento se definió que no.

“A nivel global, se está discutiendo si sigue existiendo el virus tipo C porque desde el año 2004, tras el brote del Amazonas, y ese año ocurrió otro brote en África, en Kenia, no se ha detectado más. ¿Por qué existen dudas aún? Porque es un virus que esporádicamente en el pasado ha hecho apariciones en lugares sin tener mucha claridad en dónde se originó”, sumó Bellinzoni

Los últimos brotes de virus C habían sido en 1995 y cuando reapareció en el de Amazonas en 2004, no se pudo trazar el origen y dónde permaneció el virus durante todo ese tiempo. Es una decisión de SENASA la de definir si continúa o no con ese virus en la vacuna cuando a nivel global hay una tendencia a pensar que podría estar extinguiéndose.

Con respecto al virus A2001, que aún hoy se sigue incluyendo, la vacuna la hemos logrado registrar y utilizar en diferentes regiones del mundo y demostramos que la vacuna que tiene el 0/O Campos con los virus A24 y A2001 protege una gran cantidad de virus que están actuando en diferentes lugares del planeta.

“Este es un trabajo que se hizo con SENASA y el centro Mundial de Referencia en Fiebre Aftosa de Pirbright, en Inglaterra, y ahí se pudo demostrar que durante 10 años, las cepas que fueron apareciendo de variantes tipo O y variantes A fueron protegidas por esta vacuna”, puntualizó el experto veterinario.

Si se define en algún momento que la vacuna podría contener uno solo de los tipos A (hoy tiene A24 y A2001). El A24 es de la década del 70 y en cuanto a su evolución, está muy lejano. El último virus que circuló reconocido en la región fue el A2001. Respecto a la situación de riesgo en el continente, en Venezuela se sabe que hay un virus circulando. No hay registros desde 2013 pero se detectó recientemente, el año pasado, cepas del virus tipo O y tipo A en Egipto con linajes vinculados a cepas sudamericanas y el origen más probable son las importaciones de ganado en pie desde Venezuela.

“En la región, la última vez que se detectaron brotes de virus aftosa fue en 2017 en Colombia, y el origen de esos brotes fue el movimiento de animales ilegal desde Venezuela. Pero no se tiene conocimiento de las variantes del virus que circulan en Venezuela. Ahora, que Brasil está dejando de vacunar, el riesgo para el continente es eventualmente que algún virus de estos pueda en algún momento expandirse accidentalmente y, a mi entender, la vacuna argentina tal como está diseñada hoy y por cómo funciona, es la mejor herramienta para estar protegido ante cualquier evento de emergencia que pueda ocurrir”, concluyó Bellinzoni

Flujos de vacunación

Según el diagrama establecido por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) la primera etapa del cronograma ya comenzó a aplicarse en marzo 2024 en las provincias de la zona central y del litoral que incluye Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, San Luis, Salta y Santiago del Estero.

Previamente, en febrero 2024, había dado inicio a la vacunación en Mendoza, a inicios de marzo se hizo lo propio en San Juan y la primera semana de abril en La Rioja. Antes, en enero, lo habían hecho las provincias de Jujuy, Catamarca y Tucumán

En nuestro país existe un plan nacional de vacunación que estipula la vacunación dos veces al año a la totalidad del rodeo bovino, pero con una particularidad única en la región y que es un ejemplo a nivel mundial: la vacunación se ejecuta bajo un sistema de fundaciones de productores, entes sanitarios y en menor medida veterinarias; que compran la vacuna a los laboratorios y realizan la aplicación, lo que asegura en un tiempo acotado una cobertura vacunal muy eficaz, algo que en sanidad animal y humana es muy importante.

Infobae

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