24/07/2024

El expresidente Alberto Fernández publicó una carta abierta para explicar su rechazo a la invitación del presidente Javier Milei para ir a Tucumán y firmar los puntos que propone el denominado “Pacto de Mayo”, durante la conmemoración del Día de la Independencia. En ese sentido, acusó al libertario de “atentar” contra la Constitución Nacional.

A través de una publicación en su cuenta personal de la red social “X”, Fernández citó las afirmaciones que Milei hizo en una entrevista televisiva sobre que es “un topo que disfruta de destruir el Estado” y criticó duramente las medidas que tomó en su primeros siete meses de Gobierno.

“Mensaje al Presidente Milei con motivo de la invitación que me cursara a participar de los actos conmemorativos de la Independencia Argentina”, se titula el posteo del exmandatario del ya extinto Frente de Todos. “Semejante afirmación deja al descubierto su objetivo de atentar contra las reglas que emanan de la Constitución Nacional”, sostuvo sobre los dichos del fundador de La Libertad Avanza.

“Si usted busca ‘destruir’ el Estado inexorablemente busca también quebrantar los mandatos constitucionales en los cuales aquél se fundamenta”, consideró, al mismo tiempo que señaló que la Carta Magna “no es otra cosa que el consenso social y político que en su momento dio vida al Estado en el que vivimos”.

En ese contexto, el expresidente decidió no pasar por alto la mención en el texto de los gobernadores como “representantes de las provincias unidas del Sur” y aclaró que la Constitución manifiesta que en la formación y sanción de las leyes se deben emplear las palabras “Nación Argentina”

“No estoy observando un problema semántico. Ocurre que a la luz de su propósito de querer destruir el Estado nacional, usted recurre a terminología de tiempos ‘preconstitucionales’ encubriendo la verdadera intención de desconocer la Constitución Nacional”, sostuvo quien fue acompañado en las elecciones 2019 por Cristina Kirchner en la fórmula presidencial.

Además, comentó que las diez propuestas que se consignan en el llamado “Acta de Mayo” “por no especificarse, pueden obviar normas constitucionales y dar lugar a la ejecución de políticas muy nocivas para el pueblo argentino”.

“Máxime si se tiene en cuenta que el Congreso Nacional acaba de delegar funciones legislativas en un presidente que dice ‘odiar al Estado’”, sumó acerca sobre los motivos por los que tomó la decisión de no formar parte del “Pacto de Mayo”.

“La base de la Argentina es nuestra Constitución Nacional. Si quieren ‘reconstituir’ esa base, ¿debo entender busca obviar o reformar la Constitución Nacional?”, afirmó. Por último, “agradeció con gentileza” la invitación pero comunicó que no asistirá “para que de ningún modo pueda interpretarse que mi presencia avala propuestas peligrosamente imprecisas que pueden concretar objetivos no deseados por la mayoría de nuestra ciudadanía”.

Este lunes, el vocero presidencial Manuel Adorni también confirmó que Cristina Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, tampoco estará presente en la firma del “Pacto de Mayo” y aseguró que si participarán los exmandatarios Mauricio Macri y Adolfo Rodríguez Saá.

La carta completa de Alberto Fernández

“Tengo el agrado de dirigirme a usted en relación a la invitación que se me cursara para participar en los festejos de un nuevo aniversario de la Independencia de nuestra Patria. Según es público y notorio, en esa oportunidad se pretende suscribir lo que el gobierno nacional ha denominado el “Acta de Mayo”, que conlleva un pacto en torno a una suerte de decálogo en el que se pretenden identificar objetivos que se acepten a modo de políticas de Estado.

Hace pocos días dijo textualmente: “Amo ser el topo que destruye el Estado desde adentro”. Semejante afirmación deja al descubierto su objetivo de atentar contra las reglas que emanan de la Constitución Nacional en tanto ella no es otra cosa que el consenso social y político que en su momento dio vida al Estado en el que vivimos. En consecuencia, si usted busca “destruir” el Estado inexorablemente busca también quebrantar los mandatos constitucionales en los cuales aquél se fundamenta.

Leyendo la que han denominado “Acta de Mayo”, sus posibles firmantes dicen ser “representantes de las Provincias Unidas del Sur”. Confieso que no conozco semejante institución. Sé que nuestro Himno Nacional hace referencia a las “provincias unidas del sur” porque fue escrito en 1812, cincuenta y un años antes de que nuestra Constitución Nacional fuera aprobada y en un contexto en el que el proceso independientista recién se iniciaba.

El artículo 35 de nuestra Ley Fundamental admite que a nuestra Patria se la cite con las distintas denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 (Provincias Unidas del Río de la Plata, Confederación Argentina o República Argentina) pero aclara expresamente que en la formación y sanción de las leyes se emplearán las palabras “Nación Argentina”. Ese debería ser el modo en que debe tratarse al Estado Argentino en un pacto institucional como el que pretende suscribirse.

No estoy observando un problema semántico. Ocurre que a la luz de su propósito de querer destruir el Estado Nacional, usted recurre a terminología de tiempos “preconstitucionales” encubriendo la verdadera intención de desconocer la Constitución Nacional.

También se afirma que los firmantes suscriben el acta “en nombre y por la autoridad del pueblo que representan”. Desconozco de dónde emana esa autoridad. ¿Los pueblos de cada provincia fueron consultados para rubricar lo que parece ser una suerte de “pacto fundacional que tiene propósitos reformistas que exceden en mucho cuestiones meramente fiscales?

El texto del acta habla de “reconstituir las Bases de la Argentina”. La base de la Argentina es nuestra Constitución Nacional. Si quieren “reconstituir” esa base, ¿debo entender que busca obviar o reformar la Constitución Nacional?

Las diez propuestas que se consignan en el “Acta de Mayo” pueden, por no especificarse, obviar normas constitucionales y dar lugar a la ejecución de políticas muy nocivas para el pueblo argentino, máxime si se tiene en cuenta que el Congreso Nacional acaba de delegar funciones legislativas en un presidente que dice “odiar el Estado”.

Nadie, en su sano juicio, puede oponerse a que se respete la propiedad privada, a que se garantice una educación de excelencia o a que se propicie una reforma del sistema previsional que asegure sus sustentabilidad. Sin embargo, la propiedad privada (reconocida como derecho en nuestra Carta Magna) puede ceder por razones de utilidad pública.

¿Pretenden eliminar esa excepción? Otro tanto ocurre con la búsqueda de una educación de excelencia. Por lo que han sido sus políticas, es evidente que el gobierno nacional no valora la educación pública y su idea es promover la educación privada repartiendo “vouchers educativos”. ¿Cuál es el camino que elegiremos para mejorar los niveles de la educación?. Finalmente, todos buscamos que el sistema previsional sea sustentable, pero ¿lo lograremos mejorando los aportes previsionales evitando el empleo irregular o promoviendo cuentas de capitalización individual administradas por fondos de pensiones?

Otros objetivos también me llenan de dudas. Estamos de acuerdo con lograr el equilibrio fiscal. ¿Eso se logra reduciendo el gasto público al 25% del PIB como se dice en el “acta”? El gasto público en los Estados Unidos es cercano al 40% de su PIB. En el Reino Unido ronda el 45% de su PIB. En Alemania el gasto público se acerca al 50% de su PIB. En Italia, el gasto público supera el 55% de su PIB. En Francia, el gasto público ronda el 58% de su PIB. Podría seguir mostrando ejemplos de lo absurdo de ese objetivo. Pero no quiero dejar de destacar que buscar ese nivel de gasto implicará inexorablemente una reducción brutal del gasto que afectará a las jubilaciones, a la salud y a la educación pública y a los servicios de seguridad y defensa. Debería consultarse a la sociedad si está dispuesta a soportar un ajuste más profundo al que ya se está sometida.

¿Cuál será la reforma impositiva que se propicia para promover el comercio y simplificarla vida de los argentinos? ¿Será una reforma que elimine “costos laborales”, potencie el impuesto a las ganancias sobre los salarios y alivie los impuestos de los más ricos reduciendo el gravamen a los bienes personales? Al fin y al cabo es exactamente eso lo que se ha hecho en los últimos seis meses.

¿Qué se busca al propiciar “una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal”? Mucho me temo que se esté hablando de una reforma que promueva el trabajo formal quitando derechos laborales y haciéndolo más precario.

Señalo también que el sistema de coparticipación federal puede ser reformado si todas las provincias lo acuerdan con el Estado Nacional. Pero niego rotundamente que sea un sistema extorsivo en tanto y en cuanto se distribuye de manera automática. La “extorsión” puede ejercerla el Poder Ejecutivo Nacional restándole discrecionalmente recursos que puede distribuir a las provincias a cambio de que estas hagan o dejen de hacer algo que crean necesario. Es el arma que el Gobierno nacional utiliza y que por lo tanto conoce muy bien.

Por último, debería ser propósito de todos promover la minería exigiendo que la explotación de nuestros recursos naturales no se haga con criterio extractivista y sin respetar condiciones ambientales. Nada de eso se dice el “acta” que pretende firmarse.

Para terminar observo que un “Consejo de Mayo” llevará estas “ideas” a la práctica. Pero observo también que actuarán bajo la invocación de “las fuerzas del cielo y con el propósito último de concretar la “refundación de la Patria”. Una vez más, insisto, me preocupa que alguien quiera “refundar” lo que ya los argentinos fundamos en 1853.

Por todas estas razones, queriendo llamar a la reflexión a quienes han sido convocados a firmar el “Acta de Mayo” y agradeciendo la gentileza por la invitación que me han cursado, le comunico que no asistiré a las ceremonias conmemorativas de nuestra Independencia para que de ningún modo pueda interpretarse que mi presencia avala propuestas peligrosamente imprecisas que pueden concretar objetivos no deseados por la mayoría de nuestra ciudadanía.

Reciba el señor presidente mi respetuoso saludo.

Sinceramente, Alberto Fernández”.

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