09/12/2022

Nea Digital

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La presencia de los hinchas se hizo sentir (y mucho) desde que el micro salió del aeropuerto de Resistencia: en plena autopista rumbo al Hotel Gala (son unos 3,8 kilómetros), la delegación se topó con una multitud que incluso llegó a invadir el camino. Muchos de ellos, sorprendidos por la tremenda situación, sacaron sus celulares para grabar videos o tomar algunas fotos, como Emanuel Mammana, quien compartió parte del viaje en sus historias de Instagram con corazones rojos y blancos. Jorge Brito, otro de los que miraba incrédulo, fue uno de los que estuvo más prendido con el asunto y no podía despegar el lente del celular de la ventana.
Es que no era para menos. Esa Avenida Marconi, que te lleva prácticamente desde que te bajás del avión hasta el centro, dejó de ser doble mano y de varios carriles para transformarse en una en la que de casualidad entraba el micro. Los chaqueños corrían a los costados como si no hubiera un mañana. Como si supieran que nunca más iban a ver a sus ídolos. Quién sabe cuándo River volverá a pisar la provincia: por eso, esa multitud lo disfrutó a tope.
Luego de casi 40 minutos (el cuádruple de lo estipulado para llegar desde el aeropuerto al hotel), los integrantes del plantel descendieron y les devolvieron la gratitud a los miles de hinchas: se acercaron a ellos para saludarlos y elogiar el tremendo recibimiento. Hubo gritos, cantitos, celulares por todos lados, lágrimas… Fue un día de gloria para muchísima gente.

Gallardo fue el que más se acercó a los hinchas (siempre con uno de los encargados de seguridad al lado): chocó las manos con algunos y generó llantos de emoción en chicos que estaban ahí. Un momento inolvidable, que sólo causa un equipo de fútbol en el interior.