17/04/2024

El perfil que le dio Llaryora al peronismo, al que presenta como la columna del «partido cordobés», está dejando varios heridos, principalmente delasotistas que no digieren los lugares en el Gobierno para dirigentes radicales y del PRO, y tampoco avalan la «tibieza componedora» ante las políticas de Javier Miliei.

La ciudad de Río Cuarto, segunda en cantidad de habitantes de la provincia de Córdoba y polo del biocombustible, aparece como un nuevo teatro de esa disputa simbólica, en el marco de la elección para elegir al sucesor (o sucesora) de Juan Manuel Llamosas, un aliado de Llaryora.

Adriana Nazario, última pareja de José Manuel de la Sota, parece decidida a luchar por la intendencia de «El Imperio», plan que incluye partir al peronismo y confrontar con Guillermo de Rivas, funcionario estrella de Llamosas y candidato oficialista para la sucesión. Es un escenario riesgoso para el peronismo ya que será el primer test electoral que tendrá Llaryora como gobernador.

Los puntos de cruce están claros: Nazario criticará a la gestión municipal, pero también a Llaryora, quien perdió en Río Cuarto la elección a gobernador, pese a que Llamosas fue el primer candidato a legislador. Desde el esquema de Llamosas recordarán que Nazario sostuvo la alianza con Carlos Caserio y Sergio Massa hasta el final. En Río Cuarto, Milei apabulló al Frente de Todos en el balotaje.

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Nazario asegura tener un frente electoral municipal para confrontar con Hacemos Unidos, el sello del «partido cordobés». «El partido cordobés deja afuera al interior, es un proyecto de la ciudad de Córdoba y su área metropolitana, es un proyecto de la casta», dice un estrecho colaborador de Nazario, quien asegura que la apuesta será poner sobre la mesa la agenda local que cuestione «el retroceso de la ciudad y la falta de eficacia de la gestión Llamosas».

Desde el esquema de Llamosas tampoco habrá piedad si se ven obligados a responder: al acuerdo con Sergio Massa, que derivó en que varios dirigentes de Nazario ocupasen cargos en el Gobierno de Alberto, le agregarán un «pacto» con Juan Grabois y el apoyo explícito de Alberto Cantero, el ex diputado nacional de Río Cuarto que bancó hasta el final las retenciones. Por esos días, sufrió escraches. Esta semana, Cantero bancó de frente a Nazario: «Es la dirigente mejor preparada», dijo.

Adriana Nazario

El malestar y/o descontento de varios delasotistas con Llaryora es expreso. Como adelantó LPO, Federico Alessandri juega con Cristina y Tania Kyshakevich arma para Massa. Natalia de la Sota se mantiene orgánica, pero cada vez que puede se diferencia: de hecho, estuvo presente en la fallida sesión especial para debatir la movilidad jubilatoria, cuando Llaryora dispuso que sus diputados se replegaran a sus despachos.

En ese frente de frente municipal que Nazario busca armar para las elecciones del 23 de junio, no es ningún secreto que sus operadores quieren sumar al radical Gabriel Abrile. Es un caso particular: perdió la interna de su partido frente a Gonzalo Parodi. Sin embargo, Abrile mantiene una alta valoración. En la última elección, en noviembre de 2020, sacó 35% de los votos. «Con Abrile, compartimos el electorado, intentaremos convencerlo para sumarlo a un proyecto local, que contemple la idiosincrasia de Río Cuarto y las necesidades de sus vecinos», dicen cerca de Nazario.

En el esquema de Llamosas, en cambio, le encienden velas a los libertarios: si Abrile compite con ese sello, la dispersión de votos opositores podría resolverle un problema a De Rivas.

¿Qué hará Llaryora? Los peronistas de los dos bandos coinciden: no querrá perder su primera elección como gobernador.

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