16/04/2026 19:32hs.
Es posible que no se vuelva a ver a Marcos Rojo con la camiseta de Racing. Las cuatro fechas de sanción que recibió por la trompada a Martínez Quarta e insultos al árbitro Zunino pueden terminar siendo la excusa perfecta para finiquitar por adelantado el contrato del defensor central. El aire ya venía cargado y las imágenes que se viralizaron apenas terminada la derrota ante Botafogo, en donde se lo vio a las carcajadas con Cristian Medina, parecen haberle puesto el punto final a la estadía del ex Boca y Estudiantes en Avellaneda.
Ciclo cumplido para Marcos Rojo en Racing
La dirigencia analiza ofrecerle a Marcos Rojo la rescisión de mutua acuerdo con un resarcimiento económico por los dos meses de contrato que todavía debería cobrar en Racing. Entienden que el ciclo está totalmente cumplido y que las últimas actitudes del futbolista sólo apoyan esta teoría. De hecho, por el campeonato local sólo podría volver en un eventual cuartos de final y el próximo partido de Sudamericana es recién dentro de dos semanas, en Venezuela contra el Caracas.
El vínculo de Marcos Rojo con Racing es hasta mitad de año y con potestad por parte del club de extenderlo por seis meses más, algo que no pasará. Si hay acuerdo entre las partes, el defensor estaría dejando de pertenecer a la Academia de un momento a otro. Esto es clave. De hecho, en estos momentos no está claro si habrá un entendimiento o si el jugador se quedará hasta mitad de año.
Desde el entorno de Diego Milito sienten que es momento de dar un golpe sobre la mesa porque los límites en Racing parecen estar corridos. Falta de resultados y muchos conflictos deportivos están atentando contra la competencia. Hoy el equipo está fuera del Top 8 en el Torneo Apertura y tercero en su grupo de Copa Sudamericana. Además perdió de manera consecutiva los clásicos ante Independiente y River.
De hecho, una parte de la dirigencia entiende que fue un error no haberlo dejado ir a Estudiantes en pleno verano, cuando Rojo negoció su vuelta al Pincha a espaldas de Milito. Para ese entonces, el presidente se había puesto firme y había pedido un resarcimiento que no fue aceptado por Verón. Rojo se quedó, pero con la cabeza en otra parte.
Costas, a mitad del año pasado, lo había querido sumar para la Copa porque le faltaba un “hdp”, tal como el propio Marcos admitió. La jugada no salió bien.

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