16/06/2024

El diputado Carlos D’Alessandro es una rara avis en La Libertad Avanza. Hijo de un sindicalista del PAMI, trabajó vendiendo diarios desde los 14 años durante el verano y dejó la comodidad de su puesto en el Banco Nación a los 21 años para emprender su propio negocio: una fotocopiadora frente a la Universidad Nacional de La Matanza, un mes después de su inauguración.

Recuerda que se compró la máquina con tres cheques pero no la mesa especial con que se promocionaba en el local de ventas. «Tuve que pedir que me prestaran una tabla y un par de cajones de soda», evoca.

Criado en zona oeste del Gran Buenos Aires, emigró a San Luis y llegó a tener casa propia gracias al Plan Procrear. «El crédito es lo que hace crecer a cualquiera», asegura.

Su incorporación a La Libertad Avanza (LLA) se dio recién en 2023, merced a la relación que ya tenía con el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. Según D’Alessandro, su ingreso se produjo también tras su candidatura a intendente de Juana Koslay en 2021, que fue «disruptiva» como la de Javier Milei, a su entender. «Congeniamos en muchas de las ideas. Por ahí, en la cuestión del diálogo, mi forma es otra. Yo, igual, agradecido a la forma de ser de Javier, que es lo que rompió, irrumpió e hizo que nosotros podamos ser gobierno nacional. Creo que gritó en el momento que había que gritar», explica.

¿Cómo fue ese ingreso a LLA?

Había un partido, que es el partido GEN, de Margarita Stolbizer, con el que no milité ni milito. Eduardo Borkowski me dijo que, si quería participar en política, tenía su partido a disposición y participé. También estaba ADN, de José Peluc, que es diputado nacional por ese espacio. Nosotros estábamos construyendo un espacio alejado del peronismo tradicional, que es Tercera Posición. A nivel nacional es el partido de Graciela Camaño y Luis Barrionuevo. Tengo muy buena relación con la gente de UTHGRA San Luis pero no salía el partido.

Tu figura y tu trayectoria hablan de cierto eclecticismo. Hay disintas vertientes ideológicas. Desde Margarita Stolbizer hasta Graciela Camaño. ¿Cómo se conjuga eso dentro del mileísmo?

Eso es el mileísmo. En 1890, Alem había creado el radicalismo, un espacio nuevo con ideas motivadoras para la época. En 1945, lo hizo Perón con lo que después fue el Partido Justicialista, pero que en realidad venía con una gran base de conservadores enojados, radicales enojados, militares enojados. En la campaña dije que estábamos en una situación política tal que, si Milei lograba ser presidente de la Nación y lograba imponer su modelo económico y de liderazgo íbamos a tener una nueva fuerza política, generada con vertientes de distintos espacios que iban a producir un cambio en la Argentina. Y lo sigo sosteniendo y es lo que viene pasando en el bloque, donde hay compañeros de distintas vertientes. Pero el primer punto en común es que creemos que gobernar es generar trabajo. Y el segundo, como decía Alberdi, que gobernar es poblar.

Las estadísticas marcan que está cayendo el empleo en Argentina. ¿Cómo ves el gobierno y el liderazgo de Milei en este contexto?

Era notorio que el empleo en Argentina venía decreciendo en los últimos 20 años. Cuando decimos que el empleo no creció entre 2011 y 2023 y que se mantiene con una base promedio de 5,9 millones trabajadores a 6,5 millones de trabajadores, estamos tomando también el crecimiento poblacional en nuestro país. O sea que el empleo en sí no creció y tiende a decrecer porque la base demográfica que va a alcanzando la mayoría de edad se sigue incrementando y el empleo no. Si vos vas al parque industrial de mi provincia, cada vez hay menos empresas. Lo que se ve es que esto viene de arrastre. Nosotros asumimos hace seis meses, en una situación muy compleja del país. E intentamos poner un modelo a disposición, y creemos que la ley bases aporta mucho a eso. 

El PRO es un partido político. Nosotros pretendemos tener la misma posibilidad. En política se llama tener un auto propio’, para no tener que andar pidiendo auto prestado, cargándole nafta y que te quede nafta en un auto ajeno.

El miércoles estuvimos discutiendo en la comisión de Comunicación e Informática si el que tenía que atender al público era una máquina a través de inteligencia artificial o una persona humana. Que sea una persona humana no me garantiza que yo genere un empleo en Argentina porque las personas humanas que me han atendido a mí cuando tuve que hacer un reclamo tienen acento caribeño. Son contratadas por afuera. En la época de Macri había un callcenter muy grande en San Luis que decía que no era competitivo porque los sueldos estaban caros en dólares, por lo cual convenía contratar gente en Perú, Venezuela o Colombia. En la época de Alberto Fernández, cuando el dólar estaba por debajo, también seguían contratando gente por afuera porque decían que la legislación argentina era un problema al momento de contratar.

Una cosa es la deslocalización laboral, que permite contratar personal en otros países para tareas que se realizan ante usuarios en Argentina, y otra cosa es que las estadísticas están reflejando una caída del empleo registrado en la industria ya este año, bien entrado el gobierno de Milei. Está cayendo el empleo y la inflación se estaría estabilizando en un dígito pero sigue alta. ¿Cómo pega en la imagen del gobierno y cómo está el humor social?

El empleo cae en la industria porque cae el consumo. El consumo cae porque venimos de una situación inflacionaria muy alta, que erosionó el poder adquisitivo. Cuando llegó al gobierno de Javier Milei, hizo un sinceramiento del dólar oficial. Algunos lo llaman devaluación, nosotros lo llamamos «volver a una racionalidad». Porque ese dólar con 365 pesos más impuesto PAIS no existía. 

Y había que hacer un sinceramiento del mercado. Obvio que cada cosa que hacemos nosotros desde LLA termina siendo un costo político para LLA. Un costo político que estamos dispuestos a afrontar porque creemos que hay que solucionar estos temas. Al caer el consumo, cae la producción industrial y, automáticamente, cae el empleo. Si no lo revertimos pronto, se hace un círculo vicioso negativo. Nosotros lo que tenemos que hacer ahora es estabilizar el problema de la inflación, el problema macroeconómico del país, lograr cumplir las metas del FMI y todos los organismos internacionales y, de alguna manera, la ley bases va a ser un espaldarazo muy grande. 

Y a partir de ahí, empezaremos a pensar en la eliminación del impuesto PAIS, porque si no, no hay eliminación del cepo. Y si no hay eliminación del cepo, no hay RIGI que valga. Lo que veo, como diputado nacional, es que se nos complica la micro, por la baja del consumo y el deterioro del poder adquisitivo. Eso el gobierno lo está viendo…

¿Ven que cae la esperanza de la población o la aceptación de sus políticas?

No, no vemos que cae la esperanza de la gente. Vemos que no puede haber aumentos de tarifas en la inmediatez y que hay cuestiones que tenemos que retardar porque no están dadas las condiciones para que sucedan. Nosotros venimos de un 30 por ciento de votos electorales, el otro 26 por ciento lo aportaron el PRO y los argentinos que querían un cambio y le dijeron «basta» a un modelo económico que marcó el kirchnerismo. Sobre todo el de los últimos cuatro años, que fue una desidia sin conducción. Ahí es donde LLA se fortalece. 

Esta semana se hicieron encuestas y la que más llama la atención es que Milei sigue teniendo aceptación alta pero cuando vos preguntás quién es el que más aceptación tiene de la oposición el primero es «nadie». Los argentinos están viendo que estamos comprometidos con un verdadero cambio para mejorar la situación del país.

¿Qué pasa si la ley bases no sale?

(Silencio) Es una muy buena pregunta. Tenemos que considerar que una de las posibilidades, con 38 diputados más los 3 del MID más lo que significan el PRO, parte del radicalismo y Hacemos Coalición Federal, entendemos que tenemos los votos necesarios para sacarla. Hemos acordado en cada uno de los puntos que nos han solicitado. Y vamos a seguir acordando. La designación de Francos como jefe de Gabinete es un viraje importante porque es un viraje hacia la política. Yo he sido aclamador de lo bien que trabajó Francos como ministro del Interior, con menos herramientas que las que tiene hoy como jefe de Gabinete. La situación de Francos nos da la posibilidad de entender que va a salir la ley bases.

La pregunta atendía a que la ley es necesaria, según el gobierno, para atraer inversiones mediante el RIGI y atacar una serie de problemas de la economía. ¿Hay plan B?

Seguramente hay plan B. Pero tenemos en cuenta que el plan A es sólido. El plan A fueron 664 artículos presentados en diciembre y un DNU jaqueado por la Justicia laboral sobre todo, ante los amparos a la reforma de modernización del trabajo. Y llegamos a mayo con 200 artículos discutiéndose en el Senado, sabiendo que lo más seguro es que vuelva a Diputados con modificaciones.

¿Hay que integrar o fusionar al PRO con LLA, considerando que vienen votando lo mismo?

Vienen votando lo mismo porque entienden el cambio y porque en el conjunto de la sociedad argentina que votó a Milei están también sus votantes. No sé si están dadas las circunstancias a nivel cúpula dirigencial para hacer un enlace profundo. Esto se va a ver más en los próximos meses, cuando empecemos a perfilarnos para las elecciones de 2025. Es importante ver cómo se encara ese proceso electoral desde la elaboración de las listas para ver cómo va a quedar conformado el Congreso.

¿Milei delega la construcción política, la rosca y la negociación porque no le despierta entusiasmo?

La política y la rosca o el trabajo de la política llevan muchísimo tiempo. No se puede estar en la misa y en la peregrinación. Yo creo que Javier Milei está en la misa. La misa es la macroeconomía y la estabilización del país. En este momento, podemos decir que es la economía el problema. Pero los tiempos transcurren y empieza a tomar protagonismo la política, con los gobernadores, los presidentes de los partidos aliados, el empresariado, sea en el área de la comunicación, la medicina, la agroindustria, para dar ejemplos. Creo que Francos solo es como Messi solo. Si no lo cubrimos con más jugadores que seamos avezados a la hora del diálogo y al conseguir acuerdos, se hace difícil esta construcción.

Es curioso que hables de la misa y la procesión, porque se viene postulando la idea de que tal vez Milei es más un profeta que un presidente.

(Carraspea) Se juega mucho con lo de Parravicini, el hombre gris, las profecías. Hay un gran desconcierto en la política argentina. Después de la apertura de sesiones ordinarias, tuve una reunión con dos políticos de la oposición, con mucha experiencia. Me dijeron: «Si seguimos así, explota todo». Y yo les dije: «¿Qué parte no se dieron cuenta que esto ya explotó? Javier Milei es el presidente». La política explotó. Siguen sin verla. La gente se asqueó de los políticos. 

Esta grieta que se armó desde los cacerolazos y el helicóptero de De la Rúa vino caminando subterráneamente hasta que dio una composicióin políticamente distina, con una persona sin partido político -como Perón en el 45-, una persona sin militancia política más que el acompañamiento de los votantes. ¿Cómo reconstruimos de acá en más la institucionalidad?

¿Cómo?

Ahí es donde empieza a jugar estos nuevos factores de los acuerdos y los diálogos sobre la agenda en común. Tenemos 100 puntos, en cuántos acordamos. ¿En tres? Bueno, avancemos sobre esos tres.

¿El diálogo de los legisladores con Milei está mediado por Karina Milei?

(Carraspea) El diálogo de los legisladores con Milei está mediado por Martín Menem. Ese es el articulador que tenemos. Y cuando se trata de articular con el Ejecutivo, tenemos a Omar de Marchi, que es el secretario de Enlace Parlamentario. Son los dos articuladores. Karina Milei ha venido muy poco al Poder Legislativo, la consideramos un dirigente importante de LLA y está sentada a la cabeza junto al Presidente pero nuestro diálogo es con Menem. Ahora es mucho más Bornoroni y Menem y en la época de Zago era más Menem con el bloque.

Hay inquietudes sobre cómo gana peso y relevancia Karina en el esquema del Ejecutivo y hay quienes explican la salida de Posse por diferencias con ella…

Lo escuché decir a Francos que rispideces y encontronazos hay en todos los organismos. Karina Milei toma relevancia poque se ha puesto en una tarea muy dificultosa, que es generar un partido político propio para poder estar sentados en la mesa de discusión y asignación de candidatos en 2025. Si no, siempre terminan imponiendo los candidatos los partidos aliados. Te dejan poner el primero pero el segundo se lo lleva uno y el tercero se lo lleva otro.

¿Y eso aleja las chances de una fusión con el PRO?

El PRO es un partido político. Nosotros pretendemos tener la misma posibilidad. En política se llama «tener un auto propio», para no tener que andar pidiendo auto prestado, cargándole nafta y que te quede nafta en un auto ajeno.

Hubo denuncias sobre espionaje de Posse a legisladores. ¿Qué se comenta en el bloque?

No. Nunca se comentó nada. Fueron rumores, como también habíamos escuchado que había habido un problema con Sandra Pettovello. Pero con Posse estuvimos una sola vez, cuando nos habló antes que se discuta la ley ómnibus por segunda vez.

¿Le faltan cuadros a LLA para cubrir los puestos en el Estado?

No. Tenemos los cuadros suficientes. No hubo decisión política. Por eso celebramos que Francos pueda tomar esa decisión, que nos va a faciltiar el trabajo en el territorio y el funcionamiento de la organización. 

 Karina Milei ha venido muy poco al Poder Legislativo, la consideramos un dirigente importante de LLA y está sentada a la cabeza junto al Presidente pero nuestro diálogo es con Menem 

Las organizaciones funcionan según quién las conduzca. Si nosotros podemos lograr que la organizaciones del Estado, la administración pública esté conducida por personal idóneo que comparta las ideas de la libertad, van a funcionar como nosotros queremos.

¿Y quién conduce el bloque? Porque hay una conducción colegiada de 10 personas. ¿Funciona?

Hay diálogo. Hay una conducción colegiada pero el que conduce es Bornoroni, y cada vez se nota más. Por cómo maneja cada reunión y por la espalda que está echando.

Si Milei es resultado de una explosión, ¿qué viene después de una reconstrucción?

Lo que viene es una institucionalidad que se va a ver a qué velocidad la podemos empezar a tratar. Pero se ve en el funcionamiento de la Cámara de Diputados y lo estoy viendo en el diálogo. La calentura política de haber perdido la elección va bajando y tenemos que empezar a ver que tenemos que trabajar para el bien de los argentinos.

¿Y los argentinos se bancan esta transición y ajuste?

El dolor es finito. Tiene límite. Si los argentinos ven que estamos haciendo las cosas bien y que van dando pequeños resultados, van a seguir tolerando, como dice Milei, el ajuste más brutal de la historia de la humanidad. 

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